Esencia de la Luz

 

Ahora bien, el aroma de los “campos de fuerza” al ser éstos alimentados y expandidos, es la “esencia” en sí de la Luz Espiritual. Esta fluye impersonalmente sobre la Tierra y a través de los elementos sensibles del alma de los hombres. “YO SOY” el Jardinero empeñado en crear un bello jardín de Victoria para la Tierra. El servicio específico de cada “campo de fuerza” se convierte en una planta eléctrica que puede imbuir su momentum en otros “campos de fuerza” en momentos de crisis. Ningún “campo de fuerza” puede hacer el trabajo de otro. Los “campos de fuerza” generalizados de las iglesias y grupos metafísicos pierden algo de su eficiencia ya que no se especializan. Es mi deseo que se dé dicha especialización.

Recuerden, Hijos Míos, que el Jardín crece mediante la exposición a diferentes tipos de radiación. El jardinero que teme por sus delicados retoños y sostiene sobre ellos un paraguas, perderá la cosecha. Los fuertes vientos que llevan ciertos nutrientes espirituales y polen, son tan necesarios como el sol amable y la brisa de abril... La naturaleza tiene una manera de preservar las especies, pero no a punta de un afán insensato. Esto se realiza mediante una siembra prudente y una invitación a los cuatro elementos. Igual debe hacerse con los empeños espirituales.

Libro: Diario de "El Puente a la Libertad" Maháchohán


serapisbey.com

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