Es Nuestro deseo, Nuestro designio y Nuestro propósito liberar a aquéllos que aspiran al desenvolvimiento y unión espiritual, de LA MALDICIÓN DE TRABAJAR; que ES EL KARMA AUTO-IMPUESTO QUE TODA LA HUMANIDAD ASUMIÓ SOBRE SÍ, AL AFIRMAR QUE EL SER EXTERNO ERA EL “HACEDOR”. EL SER INTERNO, EN SÍ, NO SABE (NI PUEDE SABER) LO QUE ES TRABAJAR.
Todo desenvolvimiento se da de acuerdo al Designio Divino; pero cuando la conciencia intelectual afirmó ser el “hacedor”, el efecto que surgió de esta actividad antinatural del ser humano, creó el corazón y el alma del trabajo como se le conoce actualmente.
CUANDO LOS ESTUDIANTES VUELVAN AL PUNTO DE DARLE PLENA LIBERTAD DE ACCIÓN A LA GRAN LLAMA DIVINA, DE ACUERDO AL DESIGNIO DE LA PRESENCIA DE DIOS, EL TRABAJO SERÁ SOBRESEÍDO POR SERVICIO, Y ÉL HOMBRE SE ELEVARÁ A SU ESTADO NATURAL DE UN SER DE LUZ (, libre de la maldición de Caín (a decir de la versión bíblica).
Libro: Boletines Privados de Thomas Printz, vol.3

No hay comentarios.:
Publicar un comentario