Discurso por el amado Señor Gautama Flourtown,
PA 30 de Junio de 1958
(Noviembre de 1958)
Les traigo PAZ, esa Paz Cósmica que jamás puede ser perturbada, la cual es la mismísima esencia de Mi ser y, por tanto, el más grande regalo que pueda darles.
En estos días en que toda la humanidad y vida aprisionada de toda índole en la Tierra están en un estado de caos temporal, se requiere que haya pacificadores aquí entre los seres no-ascendidos. Yo, como Señor del Mundo, les doy, Mis chelas —aún los aquí reunidos— la plenitud de esa Paz que Yo logré a través de eras de vivir. Acéptenla ahora, y déjenla fluir hacia y a través de ustedes para su propio confort, así como para salvación de quienes serán
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atraídos a su alrededor —como la polilla a la llama— para sustento, fe y protección en los años que comienzan, al tiempo que Me convierto en el poder sostenedor que durante tanto tiempo ha sido esgrimido por mi gran superior y Señor Sanat Kumara. Tal cual ustedes saben, acostumbro delegarle casi por completo todos los ceremoniales oficiales a mi amado hermano Maitreya, quien recientemente ha alcanzado la Buddhidad. Muy rara vez hablo, aún en los Ámbitos Cósmicos y de los Maestros Ascendidos, ya que Mi naturaleza durante tanto tiempo ha sido la de irradiar ese Amor, esa Paz, ese Confort y Tranquilidad, lo cual Nos hemos esforzado en poner en expresión verbal, lo suficientemente simplificada para que la conciencia externa de la humanidad lo comprenda.
ÚNICO SENDERO SEGURO
Amados Míos, la plenitud del camino de vuelta al Corazón del Padre parece difícil. Sin embargo, puedo asegurarles que el único sendero seguro es el que durante tanto tiempo he recomendado como el "Camino del Medio", el sendero del perfecto equilibrio, atento siempre a su Dios y dejando que su esplendor fluya en bendición para la vida que los rodea, sin desviarse hacia la izquierda —a la tibieza, a la apatía y falsa seguridad de individuos que han realizado algún esfuerzo pequeño, que sienten que su trabajo está completo— ni tampoco desviándose hacia el lado de la violencia y del fanatismo exagerado en un deseo por lograr lo que ni siquiera las Huestes Ascendida y Divina pueden hacer a través de vehículos que están en proceso de preparación para manifestaciones mayores.
Por tanto, aférrense a Mi consejo, al Camino del Medio, que es amable, centrado, equilibrado, que no se desvía ni para la izquierda ni para la derecha, sino que encara el Corazón de su Dios —como lo hice Yo mucho antes que ustedes, hasta que perforé el velo y, a través del mismísimo poderoso Primer Rayo y Esfera, entré a la exaltada presencia del Altísimo. Ustedes también, como lo hice Yo antes que ustedes, han hecho (y están haciendo) un gran sacrificio al regresar y sostener sus vehículos físicos en esta Tierra, en una época en que la Verdad está siendo develada, y Yo los bendigo por eso. Sé lo que entraña regresar a un vehículo desde el cual casi toda la vida ha partido, durante el período de Mis siete años de búsqueda en los Ámbitos Internos hasta que alcancé el mismísimo Corazón de la Deidad. También experimenté el sacrificio de la rendición después de haber alcanzado mi meta, cuando supe que tendría que regresar a reanimar esa forma y caminar entre los que todavía están atados mental y emocionalmente, trayendo algo de la Vida, del Amor y de la Comprensión del Padre a esos peregrinos que se reunían a Mi alrededor.
Recuerden que Yo tenía la plena memoria consciente de toda la belleza de las Siete Esferas, la memoria de la Gloria de Dios-Padre-Madre, el esplendor del cielo más excelso, mientras que hollaba las calientes arenas de India, enseñando al tiempo que avanzaba. De manera que puedo estar de acuerdo con el amado que les habló hace algunos minutos antes que Yo, cuando dijo: "es bueno que no tengan todavía la plena memoria consciente de toda la gloria que conocieron antes de que este mundo de caos existiera," porque les resultaría difícil avanzar por el Camino del Medio.
Libro:Diario de "El Puente a la Libertad" Gautama, Maitreya
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